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31/10/2020 0 Comentarios

Contradicciones y medicina china.

Vivimos en un mundo de contradicciones, últimamente lo tenemos más presente que nunca con la situación impuesta por la COVID19. Sin embargo, la mayoría de las veces no nos damos cuenta de su presencia, simplemente convivimos con ellas como si fueran parte de una lógica superpuesta a la nuestra sin cuestionarnos su validez. 

La Medicina Tradicional China no es ajena a esta tendencia humana. Desde los primeros contactos con esta medicina los países occidentales han tendido a ver en ella un modelo alternativo que aunaba lo físico y lo espiritual bajo una suerte de formato místico y que se oponía de manera natural a la supuestamente agresiva e impersonal biomedicina occidental. A su vez, el gobierno chino lleva más de un siglo intentando implantar una política en materia de sanidad cuyos objetivos son la integración de esta misma Medicina Tradicional dentro del marco biomédico desarrollado en occidente y, por otro lado, la exportación de las fórmulas de fitoterapia al mundo entero apoyándose en la legitimación de las mismas tras haber sido sometidas en laboratorio a los criterios bioquímicos más actualizados. 
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La Medicina Tradicional China llegó a Occidente aproximadamente a finales del siglo XIX como un producto de importación cuyo exotismo lo hacía muy atractivo a ojos de una sociedad que sufría una fuerte crisis existencial e ideológica. Esto ha propiciado un campo de cultivo perfecto para una potenciación de todo el lastre “mágico” que acompañaba culturalmente a esa parte de la Medicina China a la que nos referimos con la denominación “Tradicional”. ​
 Que la Medicina China tiene en sus orígenes un fundamento ideológico influenciado por aspectos religiosos es indiscutible. También lo es la influencia del aspecto bélico en una sociedad marcada por siglos de constantes guerras internas y externas. Dar más valor a una cosa que a otra responde simplemente a la necesidad por parte del receptor occidental de cubrir sus vacíos espirituales y poco más. Evidentemente, como todo en la historia de la humanidad, esto ha forjado dos imágenes de esta medicina tan peculiares como alejadas la una de la otra. 

Una de las huellas dejadas por la pervertida visión del modelo occidentalizado de esta medicina oriental está en los artículos de Wikipedia que hacen referencia a la influencia del Taoísmo en la misma así como en las explicaciones sobre este tema que miles de profesionales de la Acupuntura proponen en sus páginas web al hablar de su historia y sus fundamentos teóricos. Con mucha frecuencia podemos ver meteduras de pata que no tienen sentido ni fundamento histórico ninguno. 

Un problema no menos importante es el que conlleva la inclusión de este halo espiritual en numerosos manuales dedicados a la enseñanza de esta disciplina. Por un lado es muy fácil encontrar explicaciones que hacen un excesivo hincapié en ese componente místico presente en los textos antiguos y que retratan a una sociedad medieval que nada tiene que ver con la actualidad. Sería algo así como leer textos de Hipócrates o Ibn al-Haytham en Occidente y meter con calzador los preceptos religiosos del politeísmo de aquel y el islamismo de este. ​​
Por otro lado existe el eterno problema de las traducciones del chino a las lenguas romances. Ser la única lengua basada en ideogramas que ha conseguido sobrevivir a través de los milenios (el egipcio o el maya han sido fruto del olvido) no ha facilitado en absoluto las tareas de traducción de textos escritos hace más de 1000 años. Una traducción no es una tarea fácil sea de la lengua que sea, pero cuando hablamos del chino la dificultad aumenta ligeramente. Esto es así por la enorme carga de significado que recoge cada ideograma chino. En el anterior post pudimos ver un claro ejemplo de esto con los significados de la palabra “Jié”, que aparece en los textos antiguos para referirse a los puntos de acupuntura. 
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Photo by Maybritt Devriese on Unsplash
Veíamos que esta palabra puede significar cosas tan dispares como “vacaciones”, “verano”, “división de dos caminos” y “unión de dos segmentos”, etc. No hace falta mucha creatividad para imaginar lo que puede hacer esto en una cabeza occidental deseosa de espiritualidad y recién salida de una clase de yoga. En Europa uno de los principales responsables de esta falta de rigor es el francés Georges Soulié (1878-1955) uno de los primeros en publicar un texto sobre esta medicina. A él le debemos el distanciamiento del formato original y la inserción de términos tan desafortunados como “meridianos” o “energía”.
​

Otro de los graves problemas que favorecen esta distorsión de la visión occidental de la Medicina China es la falta de regularización por parte de las autoridades en materia de enseñanza. Exceptuando países como Portugal, Inglaterra, América y Australia en los que la Medicina China está incluida en entornos universitarios, el resto de países del mundo occidental está sumido en el caos formativo. Podríamos decir que con la Medicina China en occidente ha habido una proliferación exagerada de los centros que ofrecen titulaciones sin ningún tipo de control ni regulación institucional, dejando a merced del criterio personal de sus responsables la estructuración y selección de contenidos. 

La consecuencia de todo esto es que con el paso del tiempo ha habido una polarización de la sociedad que se ha acercado a esta medicina. Usuarios y practicantes han ido tomando posturas cada vez más opuestas y que van desde el fanatismo casi religioso que descarta cualquier otro tipo de acción médica que no sea la “alternativa”, hasta el detractor acérrimo que se escuda en su escepticismo pseudocientifista para vilipendiar la práctica de la misma sin haber leído antes ni un solo artículo sobre las últimas investigaciones científicas al respecto. Quizás sería una buena idea organizar una paella e invitar a unos y a otros a prepararla juntos, no sabemos si se la comerían o no.
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16/9/2020 0 Comentarios

En busca del punto perdido

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Photo by Ricardo Arce on Unsplash

Los puntos (de acupuntura) son donde el Qi se mueve, sale y entra. No son lo mismo que la piel, ni la carne, ni los tendones ni los huesos.  
Ling Shu

Esta cita del clásico Ling Shu da para muchas interpretaciones, especialmente sobre la palabra Qi 气 a la que ya dedicaremos un post más adelante. Pero si nos centramos en el resto del texto vemos que estamos hablando de “algo” que sale y entra por unos “lugares” que parece que no se corresponden con nada de lo que tenemos en el cuerpo. Dicho de otro modo, si un punto de acupuntura no es ni piel, ni carne, ni tendones, ni huesos; entonces ¿qué es? Porque está claro que las agujas van dentro del cuerpo, no quedan flotando sobre él. 

Podríamos hacer una interpretación de corte taoísta, tan en sintonía con esta nueva religiosidad europea deseosa de poner guirnaldas tibetanas en casa, tomar infusiones y hacerse yogui después de un par de viajes a la india; o bien darle un sentido más práctico al asunto y acordarnos de las fascias corporales, la  disposición aparentemente aleatoria de las mismas y su vinculación con los tejidos blandos. Optaremos por esta segunda opción ya que para la primera hay suficiente ayuda en las redes sociales. 


La verdad es que la localización de los puntos de acupuntura sí que está muy en relación con la disposición de las estructuras corporales tales como la piel, cadenas musculares o tendinosas y protuberancias óseas. Todas estas estructuras nos sirven para situar cada punto en el cuerpo. Hay puntos como 2P Yún Mén 雲門 cuya localización nos remite a buscar entre “carne (piel) roja y carne blanca”; otros como 34E Liáng Qiū 梁丘 usan referencias musculares (borde externo del cuádriceps femoral) y óseas (rótula). Pero sin entrar en una interminable lista de ejemplos de puntos y su localización anatómica analicemos el concepto “punto de acupuntura”.

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The Arrival by Sony Pictures

Si algo he aprendido en mi formación filológica previa a los estudios de Acupuntura es que lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de lidiar con traducciones de diferentes idiomas es el contexto cultural de esa lengua y el distanciamiento de la misma con respecto al nuestro. Si ya resulta difícil en ocasiones dar en el clavo con los matices de palabras procedentes de lenguas europeas, os podéis imaginar el cacao que nos podemos montar cuando nos encontramos con una palabra de una lengua tan diferente como el chino. En este punto quiero animaros a que veáis la película The Arrival, un estupendo ejemplo práctico en clave de ciencia-ficción sobre la hipótesis de Sapir-Whorf en su versión más moderada: La lengua determina fuertemente el pensamiento del hablante. Dicho de otro modo, o empatizas con los hablantes de una lengua (cultura e historia) o no entiendes ni papa. Y eso es precisamente lo que viene pasando con la mayoría de los libros sobre Medicina China, especialmente los clásicos, en sus traducciones al español y a otros idiomas. Analicemos el significado de la palabra china Jié 节 (traducida como “punto de acupuntura”). Las definiciones que encontramos son: 

- punto de unión o de separación
- vacaciones
- día festivo o festival
- tiempo tormentoso o mal tiempo

Como podemos ver son definiciones un poco alejadas de la imagen que podamos tener de una aguja clavada en un brazo o entre las cejas.  El caso es que si prescindimos de nuestro conocimiento del mundo (perspectiva lingüística) y simplemente intentamos ver el denominador común de esos significados observamos que lo que en realidad se repite es el concepto de “inacción”, es decir, la ausencia o el “vacío”. El vacío entre dos segmentos (punto de unión), el vacío o la inactividad (laboral) que suponen el periodo vacacional o festivo y el parón provocado por condiciones climatológicas tales como una fuerte tormenta. Repito, estamos hablando de una palabra que aparece en unos textos de más de mil años de antigüedad y por tanto usada en un contexto histórico en el que realmente todas esas situaciones implicaban un parón en la vida de las personas, en su mayoría campesinas.

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Photo by Lucas Sankey on Unsplash

Pues bien, ya tenemos algo claro: el punto de acupuntura es un punto en que no hay nada, es decir un punto vacío. Ahora viene la parte más divertida: ¿dónde están esos puntos? Tradicionalmente la localización ha venido siendo expresada en unidades de medida fijas, el famoso cun equivalente a la última falange del dedo pulgar o la penúltima del segundo dedo, en relación con determinadas marcas anatómicas. Así es como siempre en la práctica clínica hemos localizado los puntos acupunturales: a 3 cun del ombligo, a 1 cun del punto más elevado del maléolo interno, etc. El caso es que yo no siempre he obtenido el mismo resultado en los tratamientos. Está claro que si en un tratamiento usas 30 puntos de acupuntura, algún resultado debes obtener, eso es una obviedad probabilística. El caso es que desde que tomé contacto, hace ya más de 3 años, con las investigaciones del Dr. Wang Ju-Yi y la Teoría Aplicada de Canales y he acompañado en la práctica clínica a Jason Robertson, discípulo directo del Dr. Wang y traductor del mismo, he aprendido que los puntos acupunturales hay que entenderlos dentro del sistema de canales en el que se encuentran. Dicho de otro modo, si los canales que forman los puntos son “caminos” hechos de distintos tejidos estructurales con propiedades neurológicas (atribuidas a las fascias) es lógico pensar que estos puntos no están ubicados siempre y con exactitud milimétrica en el mismo lugar. Es decir, si hay inflamación, distensión, contracción o dilatación de un tejido blando, es lógico pensar desde una perspectiva científica que el espacio vacío por donde se accede al punto acupuntural en esa zona se haya desplazado sustancialmente. 

Entonces ¿qué pasa?, ¿que los puntos se mueven?, ¿que no sirve de nada lo aprendido en los 4 años de estudios de Acupuntura y Medicina China? No, no estoy diciendo eso. Antes de abrir la ventana y dar el salto pensemos un momento. Las referencias anatómicas que aparecen en los clásicos y que hemos aprendido son válidas pero son eso, referencias en una “tradición”. Referencias que han sido documentadas en un contexto histórico muy concreto y que están asociadas a una tradición muy alejada de cualquier planteamiento científico. Por mucho que ahora queramos alardear del cientifismo en la Medicina China, ningún manual clásico tiene un ápice de científico. Taoísmo, confucianismo, pensamiento político y tendencias sociales hay de sobra, pero el pensamiento científico es un producto occidental y es justamente lo opuesto a “tradición”. La ciencia en la Medicina China ha entrado hace pocas décadas y todavía tiene mucho camino por delante en cuanto a la interpretación de los textos clásicos. 

Algo que he aprendido en estos últimos 3 años en la práctica clínica es que lo más importante para obtener buenos resultados es hacer una correcta selección de puntos y, más importante aún, localizar bien estos puntos para estimularlos. ¿Cómo localizar bien un punto? Pues es indispensable adquirir una buena práctica en la palpación. Está claro que para ello vamos a necesitar más tiempo y que no va a ser algo tan efectista como la “metralleta” de 30 agujas en 1 minuto como hacen muchos terapeutas.  

Localizar bien el punto es indispensable antes de poner la aguja. Lo ideal es pasar la yema del dedo índice y buscar el “hueco” o espacio vacío en la zona donde debería estar el punto. Si hacemos esto veremos que los puntos más alejados de las marcas de referencia anatómica tienen localizaciones mucho menos exactas que el resto de puntos. ¿Difícil? No necesariamente. Para saber si el punto está en su sitio solo hay que preguntarle al paciente si ha sentido dolor (pinchazo) o si ha sido más bien una sensación eléctrica o un hormigueo o nada. Si ha sentido un pinchazo es muy probable que la aguja esté introducida en un lugar erróneo, solo hay que sacarla y volver a intentarlo. Los puntos acupunturales, al ser espacios vacíos, no deberían provocar el dolor propio de desgarro del tejido. Si el punto está bien ubicado la aguja debería provocar sensaciones que algunos pacientes describirán como hormigueo; sensación de tener un trozo de cinta adhesiva pegada en el trayecto del canal donde está el punto; aumento o descenso de la temperatura en la zona o el trayecto del canal; etc. 
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En resumen, con prisa no vamos a ningún sitio, tómate tu tiempo, localiza bien y espera una respuesta por parte del paciente para confirmar. Tu seguridad no se refleja en tu rapidez sino en la eficacia de tu tratamiento. Cuando tu paciente sienta que el “canal” está activado y te lo confirme será una experiencia totalmente diferente y cuando vuelvas a ponerle la aguja buscando el punto exacto entenderá tu profesionalidad y buena metodología.

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13/5/2019 0 Comentarios

MTC: Una biblioteca básica

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Photo by Eugenio Mazzone on Unsplash
Hace tiempo que quiero dedicar una entrada en el blog a repasar la literatura especializada en MTC y Acupuntura. La popularidad de la Medicina China en nuestro país, la proliferación de centros de estudio, la accesibilidad global a material a través de plataformas online, etc., han cambiado mucho el panorama formativo desde que era estudiante.
Pese a todos estos avances, estudiar MTC y Acupuntura en España sigue en la actualidad con una serie de barreras académicas que no facilitan el camino de quienes se deciden a iniciar su andadura en esta medicina. A la falta de regulación en la formación hemos de sumar la escasa bibliografía especializada disponible en español. Existen pocos manuales y algunos de ellos muy antiguos por lo que, aunque valiosos por su contenido, difícilmente pueden satisfacer las necesidades de cualquier estudiante pasados el primer o segundo curso.
Aquí os propongo un breve repaso de los libros que me parecen más interesantes y que creo pueden servir de apoyo al estudio y a la investigación en la práctica clínica. Al hacer la selección de los títulos me he basado fundamentalmente en la valoración de dos aspectos:

  • la estructura y el contenido desde un punto de vista didáctico,
  • la utilidad en la práctica clínica, ya sea como aplicación directa o como recurso para la investigación y el desarrollo.

El gran libro de la Medicina Tradicional China, Li Ping
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Este es el manual en español por excelencia. Lo mejor de este libro es la claridad y sencillez con la que se exponen los contenidos. Un libro indispensable para iniciarse en el estudio de la Medicina China. Las ilustraciones que ofrece para el estudio de los puntos y su localización dentro de los canales son excelentes para comenzar a familiarizarse con la práctica acupuntural, las referencias anatómicas son claras y fáciles de comprender. Sus diagramas de flujo y sus esquemas también resultan muy útiles para tener una visión general de los distintos síndromes y cuadros patológicos.
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A manual of Acupuncture, Peter Deadman et alii.
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El clásico que desde su aparición en 1998 ha servido de texto básico para la formación en la mayoría de los centros de enseñanza a nivel internacional. Lo mejor de este libro es la claridad y la simplicidad con que están estructurados los contenidos, perfecto para iniciarse en el estudio de la MTC así como para realizar cualquier consulta posteriormente. Su bibliografía ofrece una valiosa lista de fuentes chinas. Personalmente me parece una obra necesaria para cualquier estudiante que tenga conocimientos de inglés, ya que no cuenta con traducción al español al menos en su versión escrita. Sí que existe una versión digital en español muy bien estructurada y con prácticamente el mismo contenido que el libro. Muy interesante para desarrollar una buena perspectiva en la localización de puntos por lo detallado de las referencias anatómicas y los vídeos explicativos.
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Los fundamentos de la Medicina Tradicional China, Giovanni Maciocia

Con la intención de convertirse en el manual definitivo para el estudio de esta medicina, el autor ha querido ofrecernos abundante información sobre sus bases teóricas. Lo más destacado es la exposición de los síndromes y la aplicación de puntos acupunturales. También resulta muy útil la inclusión de notas sobre fitoterapia en cada caso. Un manual que se fundamenta casi por completo en la experiencia clínica del autor, sus hallazgos y conclusiones. Muy útil para consultar cosas concretas en los inicios de la práctica clínica por su amplio índice y sus glosarios.

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Finding effective acupuncture points, Shudo Denmei

​Un básico para la localización de puntos y la compresión del sistema de meridianos desde una perspectiva integradora. El mayor acierto del autor es mostrar las diferentes localizaciones de muchos puntos acupunturales usadas por diferentes maestros hasta la actualidad. Puede considerarse un material accesible para entender el punto originario de unión entre la Acupuntura China y la Acupuntura Japonesa. La estructuración de los contenidos por zonas corporales facilita mucho la lectura centrándose en el objetivo principal, la localización de puntos. Un libro que acerca al lector al concepto punto acupuntural
recogiendo, por un lado las referencias de los grandes practicantes de esta medicina a nivel internacional, y por otro los hallazgos del propio autor. Un manual indispensable para entender por qué, según decía el profesor Wang Yu-Ji “se pueden llegar a mover” los puntos de acupuntura.

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Huang Di Nei Jing Su Wen, Unschuld & Tessenow (traducción inglesa)

Edición traducida al inglés del gran clásico chino de la mano de un sinólogo de renombre a nivel internacional. Existen muchas ediciones en español de este clásico de la Medicina China pero ninguna es comparable a esta, ya que suelen ser en su mayoría segundas o terceras traducciones de textos ingleses o franceses.

Los dos tomos que componen esta obra abundan en anotaciones y aclaraciones imprescindibles para cualquier practicante que quiera entender en profundidad los contenidos de este antiguo texto. Libro fundamental para poder avanzar en la práctica clínica desde la comprensión y la proyección de sus fundamentos por ser la única obra que aborda el texto original chino respetando, desde una perspectiva diacrónica, la versatilidad semántica de un contenido escrito en una lengua tan diferente a las occidentales.

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Applied Channel Theory, Jason Robertson & Wang Yu-Ji

Otro libro que por ahora no cuenta con traducción al español y que ofrece una revisión muy interesante tanto del diagnóstico como de la selección y la aplicación de los puntos acupunturales para el tratamiento. La obra recoge el trabajo del Dr. Wang Yu-Ji dedicado a la investigación y el desarrollo, durante décadas, de esta teoría que si no es novedosa per se, pues se encuentra en los textos clásicos ampliamente referenciada, nos brinda una herramienta muy potente para cualquier practicante de MTC. El estilo narrativo del Dr. Jason Robertson aporta un hilo conductor de fondo que mantiene el interés por la lectura y facilita la comprensión de lo expuesto en el manual.

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Chinese Herbal Medicine: Materia Medica, Dan Bensky y Chinese Herbal Medicine: Formulas & Strategies, Dan Bensky

​Si existen amplias lagunas en cuanto a material sobre MTC y Acupuntura en general, estas se convierten en océanos si nos proponemos trabajar con Fitoterapia. Actualmente existen algunas breves guías de prescripciones ofrecidas por varios laboratorios que han comenzado a comercializar algunas de las fórmulas más conocidas. Estos dos volúmenes de Dan Bensky son imprescindibles para cualquier profesional de la Medicina China que quiera personalizar las fórmulas para sus pacientes. La estructura de los contenidos es clara y accesible. Las referencias indexadas facilitan mucho la búsqueda de cualquier componente.

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Si tienes alguna pregunta o quieres aportar tu opinión sobre alguna de estas obras o alguna otra que sea interesante para ti, no dudes en escribir un comentario.
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1/3/2019 1 Comentario

Tetrapeutas, peligros y limitaciones

ImagenPhoto by Andre Hunter on Unsplash
Ser terapeuta hoy en día puede llegar a ser complicado. No me refiero a la complicación que puedan presentar los casos con los que te encuentres en la consulta sino al tiempo y dedicación necesarias para ofrecer un servicio de calidad. Cada profesión requiere en mayor o menor medida cierto grado de especialización y perfeccionamiento. En la mayoría de los casos esto es algo inherente a la motivación de quien desarrolla la actividad. Es decir, un barbero hipster motivado con su trabajo querrá continuamente estar al día sobre los últimos tratamientos capilares de moda en Brooklyn para convertirse en el Eduardo Manostijeras de barbas más solicitado del barrio. Sin embargo, esto no significa que otros barberos igual de hipsters pero menos motivados por aprender consigan dejar más que satisfecha a su clientela. Las personas dedicadas una profesión asociada a la salud tienen que afrontar un reto adicional: enfrentarse a determinadas situaciones en las que el mayor o menor índice de éxito va a estar condicionado en gran medida por tu aprendizaje y experiencia. Digo en gran medida porque, aunque muchas personas -terapeutas y pacientes- sean felices creyendo que así es, la realidad es que no, las personas terapeutas, al menos los que nos dedicamos a la MTC, no somos dioses ni hacemos magia, somos igual de homo sapiens que tú y que el resto de la humanidad. Sin embargo, por la naturaleza de nuestro trabajo, se nos exige que afinemos un poquito más. Si voy a comprar mortadela bolognesa a la charcutería y quiero las lonchas de un grosor determinado porque es el ideal para mi bocata de pimientos del piquillo y bolognesa, no creo que si me las cortan más gruesas o finas mi estado de salud se vea mínimamente perjudicado. Si es así, quizás sea mejor que acudas rápidamente a un terapeuta, puede deberse a un problema grave (y no hablo del charcutero, o también).

Como decía antes, aprendizaje y experiencia moldean la cualificación de todo profesional. Pero no siempre la motivación profesional consigue cuadrar con las exigencias de tus pacientes. Sin experiencia, pero con una pared repleta de diplomas de Acupuntura y MTC el terapeuta más empoderado puede verse en más de un apuro para hacer un diagnóstico diferencial certero durante los primeros meses de práctica. Con una dilatada experiencia y la certeza de que ya se ha aprendido lo suficiente como para defenderse bien, es posible que los tratamientos más recurrentes se resuelvan de manera muy eficaz pero se fracase en los casos que difieren un poco de lo aprendido. Diría que el aliño perfecto para este potaje de desarrollo profesional podría ser la combinación de una gran dosis de experiencia con pizcas de aprendizaje que se van añadiendo según vayamos necesitando durante la cocción.
ImagenPhoto by Silvia Moreno on Facebook, IG
El otro día, en uno de esos momentos de relax que nos regala la vida, ojeaba IG y vi un post con una foto muy inspiradora en la que se veía un cartel de una agencia que rezaba: “Traducciones juradas; extranjería nacionalidad; creación de empresas; ayudas y prestaciones; autónomo recursos; jurídica y abogado”. No me habría sorprendido que también se asaran pollos y tuvieran un take away  de cafés y cupcakes. Entonces recordé que muchas veces he visto tarjetas de terapeutas atiborradas de cualificaciones terapéuticas tales como: homeópata, acupuntor, naturópata, masajista, osteópata y flores de bach, por ejemplo. Ciertamente, entiendo que la formación en dos o tres de estas disciplinas puede compatibilizarse (solaparse) durante el desarrollo profesional de alguien,siempre que cuente con la motivación suficiente. Sobre todo si existe algún tipo de afinidad entre ambas, como pudiera ser el caso de dietistas que son homeópatas y naturópatas. En este caso, entiendo que a efectos prácticos puede seguirse una línea más o menos definida, marcada por una de estas tres terapias. Pero qué pasa si además de todo eso, también cuentan con formación como osteópatas y psicoterapeutas. Pues pasa que las leyes de la física espacio-temporal van a suponer un gran obstáculo para el desarrollo de la cualificación necesaria para ofrecer un servicio de calidad.

ImagenPhoto by Curtis MacNewton on Unsplash
Nunca he dudado de la capacidad ni del potencial del ser humano. Es más, pienso que estos son ilimitados. El problema es que el tiempo, tal y como lo conocemos ahora, en esta dimensión y en este plano del universo, es limitado. Quiero decir, si un día tiene 24 horas no se pueden estirar hasta 30 o 40, aunque haya mucha gente empeñada en ello. Esto pone unas barreras enormes a las posibilidades de desarrollo de ese maravilloso potencial intelectual. Vamos que o nos movemos a velocidades de mutante de Marvel o nos quedamos en el índice del primer libro.

Creo que es importante diferenciar la 
acumulación (secuencial) fruto del tanteo y la prueba previas a una mayor especialización terapéutica, por un lado; y, por otro, el solapamiento permanente de conocimientos inconexos que no llegan nunca a proporcionar la cualificación necesaria para ver las cosas claras y actuar con mayor seguridad, ¿o sí?. Sentir curiosidad es algo imprescindible para alimentar la motivación en el aprendizaje, lo malo es sentir curiosidad por todo y querer ser competente en todo y pronto. No sé, quizás subestime la capacidad y el potencial mental de muchas personas. Quizás el tiempo real, no sea tan real. Quizás 60 minutos en mi reloj se extiendan 5 veces más en otros relojes. Lo que sí es real es el interminable proceso de aprendizaje de algunas disciplinas terapéuticas tales como la MTC-Acupuntura, MTC-Fitoterapia, Osteopatía, Tecnología de los alimentos, etc., en las que se sigue investigando, experimentando, haciendo ensayos clínicos, descubriendo nuevos enfoques de diagnóstico y tratamiento. Libros, seminarios, cursos, prácticas, observación directa, reuniones de grupos base, intercambios con otros profesionales… ¿Se puede realmente llevar todo esto, por cada una de las terapias desarrolladas, trabajar, tener una vida y dormir un mínimo de horas al día? Personalmente me parece algo inalcanzable.

Soy consciente de que muchas personas, por diferentes motivaciones, deciden desarrollar su carrera apuntando hacia objetivos muy diversos y alejados entre sí. Teóricamente, tal y como se encarga de recordarnos frecuentemente la diosa griega Atenea Niké -aunque lo haga en forma de zapatilla deportiva, todo es posible si te empeñas. Sin embargo, no debemos olvidar que el trabajo de terapeuta supone en muchas ocasiones el sometimiento a muchas tensiones. La responsabilidad de tener en tus manos la salud de otras personas es un gran peso emocional. He visto a muchas personas dedicadas a la salud verse en algún momento vencidas por situaciones de frustración, desorientadas y con dudas sobre su potencial. Aceptar un fracaso ocasional puede ser más duro si te dedicas a la salud que si montas suflés, aceptar más de uno puede ser decisivo para más de una persona.

Te animamos a que hagas caso a tu instinto. Si sientes motivación para hacer cosas muy diversas nunca dejes de hacerlas, simplemente sé consciente de que tienes un potencial maravilloso para ofrecer al resto del mundo pero un tiempo limitado para desarrollar todas sus facetas con éxito. Y recuerda que si realmente fuera posible hacerlo, correrías un peligro mayor: tendrías que tener cuidado de exhibir tus destrezas y alcanzar popularidad pues Google y la N.A.S.A te perseguirían para experimentar contigo.

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Photo by Zachary Kyra-Derksen on Unsplash
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12/3/2018 0 Comentarios

Mitos sobre alimentos saludables y alimentos perjudiciales.

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Hoy vamos a ocuparnos de los mitos alimenticios que nos condicionan a la hora de configurar nuestra dieta. Parece ser que existen alimentos muy perjudiciales para la salud y otros que nos brindan superpoderes de belleza y longevidad. De estos últimos hablaremos en un post dedicado a los superalimentos. Mientras tanto, repasemos los grandes mitos sobre alimentos saludables y alimentos perjudiciales para la salud que aparecían en el cuestionario.
Hay alimentos como los probióticos que son buenos y otros como la panceta de cerdo que son perjudiciales para la salud.
Mito falso. No existen alimentos perjudiciales per se. Cierto es que la mayoría de los alimentos en exceso pueden provocar algún tipo de desajuste en el organismo, da igual que sean coles, garbanzos, rúcula, callos o pimientos del padrón, puedes acabar sufriendo una indigestión si comes demasiado. Sí que debemos ser conscientes de que si queremos aumentar la dosis de algún alimento deberíamos hacerlo con la fruta y la verdura. Comer panceta de cerdo de vez en cuando no debe ser perjudicial para una persona sana y que no tenga una vida sedentaria. Algo muy diferente sería basar tu dieta en cuatro ingestas de panceta y chorizo a la pimienta al día. Pero sobre eso ya hay muchas recomendaciones nutricionales en cualquier centro de salud.

En cualquier caso lo mejor es tener muy claro el concepto de ración y mantener una dieta sin excesos en general. Por eso aconsejamos que fundamentes tu dieta en base a tus necesidades nutricionales específicas y que, si padeces alguna patología diagnosticada, hagas las modificiaciones pertinentes.
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Es mejor consumir alimentos frescos que congelados.
Mito falso. El frío del congelador mantiene las cualidades de los alimentos sin ninguna alteración. Si comes un pescado, carne o verdura congelada no debería aportar menos nutrientes que si los comes frescos. De hecho, en ocasiones, un producto ultracongelado puede ser más fresco que uno comprado “fresco” en el mercado o, mucho más probablemente, en un supermercado aunque sea en la sección de productos Bio/Orgánicos. Esto es así porque a veces los alimentos son sometidos a un proceso de congelación recién recolectados o capturados, particularmente el pescado en alta mar, pudiendo superar en frescura a aquellos que han pasado por una larga cadena de transporte, con los consecuentes cambios en la cadena de frío.
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Las bebidas excitantes contribuyen a elevar la presión arterial.
Mito falso si consideramos esta afirmación de manera literal y simplificada. Por un lado, este tipo de bebidas (café, té verde, té negro, hierba mate, etc.) suelen contener cafeína, pero al ser una cantidad muy reducida y poco significativa el efecto sobre la elevación de la tensión arterial es relativamente pequeño  frente a otro tipo de nutrientes tales como la sal o el alcohol.

Algo ligeramente distinto es el tipo de bebidas llamadas “energéticas” y que están tan de moda ahora. Estas bebidas contienen azúcares (en diferentes estructuras moleculares según la marca), cafeína, aminoácidos (como la taurina), vitaminas del grupo B y sustancias energizantes como el Gingko biloba. Aunque esta mezcla supuestamente proporciona una optimización en el rendimiento físico y mental de quienes la ingieren, no existe evidencia científica probada que demuestre tal efecto. Lo que sí está claro es que el excesivo consumo de estas bebidas implica un aporte innecesario de cafeína. Debemos recordar que la cafeína tiene un efecto simpaticomimético o adrenérgico, es decir, eleva la presión sanguínea.
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No olviden que la molécula de cafeína recibe varios nombres según donde la encontremos: en el café o la nuez de cola se la conoce como cafeína, en el té como teína, en el guaraná como guaranina, etc. Un exceso de cafeína en cualquiera de sus formatos consumibles puede provocar nerviosismo así como un aumento del ritmo cardiaco y metabólico. En casos de consumo extremo puede provocar irritabilidad, aumento de la presión sanguínea, insomnio y alguna complicación relacionada con patologías coronarias si las hubiera. Cuando consumas alguna bebida que te proporcione alas, recuerda que a Ícaro le costó muy caro el intento de volar. 
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Comer pescado es más saludable que comer carne.
Mito no del todo cierto o no necesariamente válido de manera general. Tanto la carne como el pescado son importantes fuentes de proteínas, vitaminas y minerales. Debemos, no obstante,  saber la diferencia entre los tipos de grasas que nos aportan algunas variedades de estos alimentos. Por ejemplo, las grasas omega 3 que contienen el pescado azul y algunos pescados de río como el salmón, son consideradas muy saludables y beneficiosas para el organismo.  

​También debemos tener en cuenta cómo cocinamos el pescado o la carne. Es mucho menos saludable consumir estos alimentos en fritura, en tempura, empanados o rebozados que  a la plancha, al vapor, al horno o de una manera en la que no se aumente la cantidad de grasas ingeridas. Es más saludable comerse una chuleta de lomo de cerdo (carne muy magra y con poca grasa) a la plancha que unos palitos congelados de salmón que, aunque tienen un alto contenido en grasas omega 3, vienen procesados, empanados y vamos a consumir fritos.
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Nuestro consejo es evitar consumir frecuentemente tanto pescado como carne cocinados en frituras o empanados, especialmente si el producto está muy elaborado y procesado.

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La fruta debe tomarse en ayunas o antes de las comidas.
Otro mito falso. Las calorías que aporta un alimento son las mismas independientemente de la hora del día a la que se tome. Una pieza de fruta, como por ejemplo un plátano, tiene las mismas propiedades nutricionales y calóricas a las 2:00 de la tarde que a las 5:00 de la madrugada. Lo que sí debemos tener en cuenta, desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China, es que determinadas frutas, por su temperatura y su efecto en nuestro organismo (refrescante, cálido, neutro) puede ser conveniente no comerlas a determinadas horas del día según el ritmo metabólico en general y la patología específica de cada individuo.
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Algo que sí es cierto de este mito es que la fruta tiene un alto contenido en fibra, lo que provoca una sensación de saciedad. En determinadas dietas de adelgazamiento lo aconsejan porque se tiene menos apetito en los platos que le siguen. Desde aquí aconsejamos el consumo de frutas de temporada y especialmente aquellas que sean beneficiosas por sus propiedades según tus necesidades y requerimientos personales. Puedes consultar la tabla de alimentos en pdf que tenemos en la sección de Dietoterapia.

Es más sano comer fruta con piel que pelada.
Mito verdadero. Se han realizado numerosos experimentos en laboratorio para analizar la cantidad de antioxidantes (vitaminas C, A, B), minerales (calcio, selenio, manganeso, zinc, etc.) y fibra alimenticia (peptina, taninos, etc.) que contiene la piel de muchas frutas. Se ha comprobado que el porcentaje de dichos compuestos era mucho mayor en la piel de la fruta que en la pulpa o el zumo extraído de la misma.

Queremos advertir que antes de consumir la fruta con la piel es aconsejable lavarla bien para evitar la ingesta de restos de insecticidas que puedan resultar tóxicos para el organismo. Igualmente importante es tener en cuenta la posible intolerancia que puedan manifestar algunas personas ante un exceso de fibra alimenticia, especialmente en menores.
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Un suplemento no dominical
Para cerrar, nos gustaría hablar de una costumbre que parece haber calado hondo en los últimos años en nuestra sociedad. Esto es, el consumo de suplementos nutricionales. Desde diferentes medios recibimos diariamente un bombardeo constante de publicidad que nos anima a consumir tal o cual suplemento. Necesitamos suplementos nutricionales para poder completar nuestras numerosas actividades diarias, para conseguir unos objetivos físicos concretos, para evitar síntomas provocados por déficits asociados a patologías degenerativas... El consumo masivo de suplementos nutricionales dará lugar seguramente, dentro de unas décadas, a un mito sobre los beneficios de los mismos, pero por ahora cuenta con un apoyo mediático considerable y una aceptación casi religiosa en una gran mayoría de la sociedad actual.

En lo que respecta a las vitaminas y los minerales, normalmente es suficiente la cantidad que nos aportan los alimentos que componen nuestra dieta, si esta es variada y equilibrada y si, como hemos visto anteriormente, incluye una buena proporción de verduras y frutas (con piel). No hay evidencias científicas de que el consumo de suplementos de vitaminas y minerales en personas sanas mejore el cansancio, el apetito o el bienestar general. Con respecto a otro tipo de suplementos, si no existe una deficiencia por una patología diagnosticada o un objetivo personal y específico de tipo estético, el consumo de los mismos parece no tener efectos positivos en nuestro organismo, excepto para la compañía que los vende claro. Nuestra recomendación es que solamente consumas suplementos bajo prescripción médica y la supervisión de especialistas: nutricionistas, endocrinólogos y digestivos.

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7/2/2018 5 Comentarios

Algunos mitos sobre la leche

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La leche es el primer alimento que ingerimos cuando venimos al mundo y, en muchos casos, el último que ingerimos antes de irnos a la cama cada noche, sus derivados están presentes en un sinfín de variedades de yogures, quesos y mantequillas. ¿Es realmente la leche un alimento tan completo y con tantas propiedades como creemos? Veamos qué mitos sobre la leche son ciertos y cuales son infundados.

La leche no es la mejor fuente de calcio.
La cantidad de calcio por cada 100ml de leche entera de vaca es de unos 124mg, parecida a la que podemos encontrar en un yogur natural (131mg). Comparemos este dato con la cantidad de calcio contenida en algunos quesos por cada 100gr:
  • Queso curado: 848mg de calcio
  • Queso semicurado: 830mg de calcio
  • Queso emmental: 1029mg de calcio

Como vemos, por muy enriquecida que pueda estar la leche, el aporte de calcio de un queso que no es fresco, es exponencialmente mayor.

Para cualquier duda sobre la cantidad de calcio o cualquier otro nutriente que contiene un alimento puede consultar la base de datos BEDCA.

Después de la leche puedes echar lo que quieras, siempre que te quede sitio claro.
El origen del mito  "a la leche, nada le eches" es el aspecto que adquiere esta al ser mezclada con algunos tipos de alimentos. Este aspecto de "cortada" es el que hizo popular el temor a ingerir algunos alimientos después de beber un vaso de leche. No existe ningún fundamento científico que demuestre que este mito es cierto, de hecho consumimos muchos productos lácteos con mucho peor aspecto que el que pueda tener un vaso de leche cortada. Piensen sin ir más lejos en el aspecto de una tostada con un trozo de queso azul, roquefort o gorgonzola, o el olor de cualquier queso de origen francés.

Un vaso de leche para dormir mejor
Aquí encontramos cierta controversia al respecto. Hay quienes defienden que sí facilita la fase inicial del sueño y quienes mantienen una postura completamente opuesta. Veamos primero lo que tienen que decir quienes objetan argumentos en contra.

El famoso cocinero Chicote ha publicado no hace mucho un artículo en el que desmiente algunos mitos alimenticios, entre ellos este de la leche. Como prueba esgrime haberse sometido a un experimiento científico en el que un reputado neurofisiólogo en una clínica especializada estudia las características de su sueño durante dos noches en las que una toma un vaso de leche antes de dormir y la otra no. En el estudio se refleja que no existe ningún cambio significativo en su sueño en ambas noches. La validez científica de este experimento es dudosa porque no cuenta con un número de población que sea representativa (en este caso es él únicamente el sujeto de estudio) y no repite el experimento un número de veces lo suficientemente elevado como para obtener unos resultados que no estén empañados por factores circunstanciales puntuales como haber sufrido más estrés o tomado más o menos café u otros excitantes un día u otro.

Por otro lado, unos investigadores japoneses realizaron una investigación en 2014 sobre la mejora en la dificultad para iniciar el sueño, DIS (difficulty initiating sleep), trastorno que padecen muchas personas. Para el estudio se estudiaron las características del sueño así como la facilicad para comenzar a dormir de un total de 421 personas (hombres y mujeres) de edades comprendidas entre los 64 y los 74 años, durante dos meses. Los resultados del estudio reflejaron que aquellas personas que consumían leche y derivados antes de dormir y que practicaban alguna actividad física suave-moderada diariamente conseguían iniciar más facilmente el sueño que el resto de los participantes incluso aunque estos últimos usaran algún tipo de opiáceo para dormir.

Saquen sus conclusiones y experimenten, mientras tanto, seguiré tomando un chocolate con leche caliente antes de ir a la cama en estos días de frío invernal.
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Referencias:
  • Artículo extraído de la base de datos US National Library of Medicine National Institutes of Health sobre el estudio realizado por los científicos japoneses: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4247642/ 
  • Base de datos española de composición de alimentos: http://www.bedca.net/bdpub/



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17/1/2018 0 Comentarios

Mito 2: Las legumbres y el trono de hierro.

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¿Son realmente las legumbres la mejor fuente de hierro? Los resultados de la encuesta muestran que una mayoría, un 80% de las personas encuestadas, piensan que esta afirmación es cierta (34%) o que podría serlo fácilmente (46%). Lamentamos comunicaros que ese 80% de personas encuestadas creen en un mito alimenticio que no es cierto. Veamos cuales son los motivos de que esto sea así.

Si nos centramos en el mito, es decir, tenemos en consideración únicamente la calidad del hierro que nos llega a través del consumo de alimentos y no a la cantidad del mismo, hemos de considerar algunos datos importantes:

1.- Existen dos tipos de hierro, hemo y no hemo. La diferencia entre uno y otro es que para la absorción del hierro no hemo es necesario un proceso digestivo y metabólico que implica muchos cambios en la molécula de hierro. De la cantidad de hierro hemo que ingerimos se absorbe aproximadamente un 10% y de hierro no hemo un 2%.

2.- El hierro no hemo se encuentra en alimentos vegetales y el hierro hemo mayoritariamente en carnes y alimentos de origen animal. La carne y sus derivados contienen ambos tipos de hierro, hemo y no hemo; alrededor de un 60% del hierro contenido en la carne es no hemo.

3.- El hierro no hemo requiere además la acción de la vitamina C para que se fije en la sangre y no sea desechado. El hierro no hemo no está presente en su forma "asimilable" o ferrosa, por lo que el organismo aprovecha peor este hierro que el que nos pueden suministrar las carnes.

4.- Los taninos del café y el té, la fibra y algunos tipos de chocolate reducen significativamente la absorción de hierro en nuestro organismo. El calcio también disminuye la absorción de hierro.

El hierro, si no existe una situación especial (pérdida masiva de sangre) o patología que exija un mayor aporte, es necesario en pequeñas dosis, unos 10-15mg al día para una persona adulta.

Veamos entonces el contenido de hierro total por cada 100g de legumbres:
    • Garbanzos hervidos: 2,8mg
    • Alubias blancas hervidas: 6,2mg
    • Alubias pintas hervidas: 8,2mg
    • Lentejas hervidas: 8,2mg

Veamos también la cantidad de hierro total por cada 100g de los siguientes alimentos:
    • Berberechos: 24mg
    • Almejas: 24mg​
    • Hígado de cerdo: 13mg
    • Cereales de desayuno a base de trigo y maíz: 24mg

Por lo tanto, hemos de decir que las legumbres no son la mejor fuente de hierro para nuestro organismo. Si has elegido una dieta vegetariana o vegana y necesitas un aporte extra de hierro te recomendamos que consumas más cereales, por ejemplo cereales para desayuno a base de maíz y trigo enriquecidos con hierro, que garbanzos o alubias por ejemplo.
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En general recomendamos una dieta equilibrada en la que se preste atención a las necesidades individuales de cada organismo y en especial a aquellas personas que tienen problemas con el metabolismo del hierro o que sufren algún tipo de patología relacionada con la excesiva pérdida del mismo. No está de más hacerse un chequeo regularmente para saber cómo andamos de hierro y que un profesional de la salud nos oriente para tomar las medidas alimenticias oportunas.

Otros mitos sobre legumbres:
Las legumbres engordan: falso. Son un alimento equilibrado, y engordan según se guisen: menos si están preparan con verduras que si se han hecho con chorizo o morcilla y panceta en una fabada.

Las legumbres son alimentos de baja calidad: falso. Ayudan a mejorar nuestros niveles de colesterol, permiten controlar los porcentajes de azúcar y previenen enfermedades gastrointestinales.


Fuentes consultadas:

La Base de Datos Española de Composición de Alimentos publicada por la Red BEDCA del Ministerio de Ciencia e Innovación en http://www.bedca.net/bdpub/

Iron Disorders Institute en http://www.irondisorders.org/

Interesante artículo científico sobre la absorción del hierro hemo y las consecuencias de un déficit y un exceso de este importante elemento en nuestro organismo en:
 
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3967179/
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2/1/2018 0 Comentarios

Mito 1: nuestros ojos y algunos alimentos.

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Más del 70% de las personas encuestadas ha respondido que podría ser cierto que las zanahorias y los tomates mejoren la vista. Una minoría, al rededor del 12%, oscila entre la incredulidad total y la confianza ciega en este mito.

Las zanahorias y los tomates, al igual que otras verduras ricas en carotenoides se vienen asociando a la salud del ojo y a la agudeza visual desde hace ya bastante tiempo, quizás porque los carotenoides, concretamente el ß-caroteno, precusor de la Vitamina A o Retinol, son compuestos que tradicionalmente se han creido beneficiosos para la vista. Por ahora no existe ningún estudio que confirme una relación directa entre la ingesta de alimentos ricos en carotenoides y una mejoría de nuestra visión (nitidez, espectro de colores, definición, luminosidad, etc.). Sin embargo, sí se ha comprobado que los carotenoides ayudan a prevenir alguna enfermedad ocular.

Una división de la Universidad de Harvard en Massachusetts, la Harvard School of Public Health, ha llevado a cabo una investigación para descubrir la utilidad de los carotenoides en la prevención de una patología ocular llamada Degeneración macular asociada al envejecimiento y que consiste en la degeneración de una capa fotosensible del ojo (la mácula), que se encuentra en la retina y que es responsable de la nitidez de nuestra visión. Del estudio se concluyó que la diferencia entre aquellas personas que han desarrollado esta patología y las que no lo han hecho fue el consumo de vegetales, mayor en las que no sufrían la Degeneración macular.
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Detalle de la mácula y su deterioro prematuro
Entonces, ¿son las zanahorias y los tomates buenos para la vista? Parece ser que concretamente  estos vegetales no tienen ninguna influencia exclusiva en lo que respecta a nuestra agudeza visual. Estas dos verduras, al igual que otras ricas en carotenoides y antioxidantes, sí que sirven para retrasar un poco los efectos imparables del envejecimiento, pero por ahora no poseen ningún súper poder visual.

Podemos encontrar carotenoides con mayor abundancia en vegetales de color rojo, naranja y amarillo, pero también en aquellos con hojas de color verde oscuro. Así que si queremos que nuestra dieta nos ayude a prevenir no solo esta, sino también otras enfermedades causadas por el envejecimiento, no sería mala idea añadir a nuestro menú una buena dosis de estas verduras:
  • Pimientos rojos, amarillos y verdes
  • Batatas
  • Tomates
  • Zanahorias
  • Col-kale
  • Hojas de mostaza
  • Hojas de acelga

Aunque algunos antioxidantes se pierden al ser cocinada la verdura, otros se vuelven más fácilmente asimilables por nuestro organismo. Por este motivo es conveniente consumir la verdura alternando las dos maneras, cruda y cocinada, para aprovechar al máximo todas sus propiedades.

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Col-kale
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18/12/2017 0 Comentarios

Encuesta sobre mitos alimenticios...

"A la leche, na le eches", "bébete el zumo rápido que se le van las vitaminas". En estos días invernales os proponemos una encuesta para saber qué opináis sobre los mitos alimenticios más populares. Cuando tengamos los resultados desvelaremos qué hay de cierto en cada uno de ellos... Comparte entre tus contactos para que los resultados sean representativos.

https://goo.gl/forms/q0dX95aHBHlkygUh2

Aquí os mostramos los resultados provisionales de la encuesta. Pronto desvelaremos la verdad...
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17/10/2017 5 Comentarios

Una cuestión de fe es, científicamente, difícil de resolver

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Son numerosas las personas que cuando vienen a mi consulta expresan su escepticismo ante la Medicina Tradicional China y más concretamente ante la efectividad de la acupuntura en el tratamiento de diferentes patologías. En muchas ocasiones incluso se han animado a preguntar sobre los fundamentos científicos de esta medicina y si es posible entender su efectividad usando unos parámetros físicos o bioquímicos básicos.

Acabar de un plumazo con un escepticismo de raigambre tan profunda en nuestra sociedad occidental con una simple explicación al alcance de todos es una empresa difícil de acometer. Sin profundizar mucho en el porqué de esta actitud escéptica por lo intrincado del asunto y su relación con numerosos factores históricos, sociales, religiosos y antropológicos que darían para otra entrada y un debate infinito, podríamos hacernos una pregunta que quizás nos ayude a replantearnos la desconfianza generada. Pero antes, consideremos dos situaciones que nos permitirán dar un contexto apropiado a la formulación de dicha cuestión.

Doy por hecho que todas las personas que leen este artículo, al menos una vez en la vida, han hecho uso de un medicamento para el dolor de cabeza o la fiebre. Si ha sido así, supongo que pocas o ninguna de ellas se ha preguntado el mecanismo de acción de los AINEs (Antiinflamatorios no esteroideos) en nuestro cuerpo. Y aquellas que hayan sucumbido a la tentación de preguntarle a Google sobre su uso se habrán encontrado con una información en la que se hace referencia a la inhibición de una prostaglandina, concretamente la ciclooxigenasa (COX-2) en el caso del Ibuprofeno, mediadora en los procesos inflamatorios, con lo cual, al ser bloqueada influye directamente en los tejidos inflamados y el dolor.

Es poco probable que cada vez que ingerimos un Ibuprofeno, mientras desciende por nuestro esófago y llega triunfal al estómago para ser desprovisto de su cubierta de almidón de maíz pregelatinizado y ser absorbido y volcado en sangre, visualicemos en nuestras cabezas dicho compuesto químico empuñando una espada envuelta en llamas y luchando contra dicha prostaglandina mientras esperamos que baje la inflamación y desaparezca el dolor. Y esto no ocurre muy a menudo en nuestras cabezas porque en la mayoría de los casos desconocemos esta información. Y en la mayoría de los casos, desconocemos esta información porque no nos preocupamos por saberla. En realidad, no necesitamos saberla porque confiamos en su efectividad.

Y aquí, con la intervención de la confianza, es donde llegamos a pisar un terreno conceptual y emocional muy complejo y en ocasiones difícil de gestionar para el ser humano. Por poner un ejemplo: cuando utilizamos un medicamento lo hacemos con la confianza necesaria como para no cuestionarnos su efectividad ni por una milésima de segundo; cuando elegimos una terapia de entre las que se encuentran en la tradición occidental solemos mantener de cierta manera esa confianza pero empiezan a aparecer algunas dudas, ¿fisioterapeuta?, ¿quiropráctico?, ¿podólogo?; cuando elegimos una terapia no perteneciente a nuestra tradición occidental, como puede ser la MTC, o perteneciente a ese cajón de sastre al que llamamos “terapias alternativas” ese escepticismo aumenta exponencialmente. Es posible que esto se vea potenciado por el desconocimiento y por la ausencia de una normalización que, como sí ocurre en otros países, garantizara una buena praxis y mantuviera un control de los profesionales que se dedican a la salud.

En muchas ocasiones se asocia la efectividad de la MTC, y concretamente de la acupuntura, a un hipotético efecto placebo que induce al paciente a creerse que los síntomas han desaparecido. Insinuar que la sugestión del propio paciente es la causa de la desaparición de, por ejemplo, una fascitis plantar, una cefalea de tipo sinusal o un vértigo Menière parece tener muy poca consistencia científica. Es más, suena más bien a una conjetura más cercana a la fe que a una justificación planteada desde unos fundamentos inspirados en procedimientos de análisis puramente científicos. El verdadero espíritu científico que ha caracterizado a las mentes brillantes a las que les debemos los grandes avances de la historia de la humanidad ha buscado siempre la explicación mediante el análisis y cuando este no ha sido posible con los medios materiales disponibles se ha recurrido a la creatividad para poder seguir investigando hasta su consecución.

Llegados a este punto es inevitable formular la siguiente pregunta: ¿por qué no acudimos a la fe cuando ingerimos un ibuprofeno pero en ocasiones se acude al poder de la sugestión para intentar entender la efectividad de la acupuntura? Existen numerosos experimentos que mediante el uso de diferentes disciplinas científicas tales como la biofísica, la bioquímica y la biología molecular, llevan demostrando desde los años cincuentas la existencia objetiva de los meridianos (canales energéticos en los que se basa la acupuntura). Además, existen numerosos informes de estudios científicos (1), la mayoría de ellos realizados en cooperación entre Universidades Chinas y Americanas, en los que se recogen las diferentes características de índole eléctrica, acústica, térmica, óptica, magnética, isotópica y mioeléctrica de los puntos acupunturales.

En estos momentos mi confianza y mi fe están depositadas en la comunidad científica y su capacidad para seguir en la búsqueda de nuevas aproximaciones y métodos de análisis que nos ayuden a entender con mayor profundidad un fenómeno que lleva más de 3.000 años vigente y al que le debemos algo tan importante como es nuestra salud. Seguramente Tesla fuera considerado en su época un mago por muchas personas, ahora todos sabemos que fue un importante físico al que debemos los grandes avances del siglo XIX en el manejo de la electricidad y el electromagenismo.


Notas:
1.- Para un estudio más detallado sobre este asunto pueden consultar en el NLM-NIH ( US National Library of Medicine National Institutes of Health ): Li, J., Wang, Q., Liang, H., Dong, H., Li, Y., Ng, E. H. Y., & Wu, X. (2012). Biophysical Characteristics of Meridians and Acupoints: A Systematic Review. Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine : eCAM, 2012, 793841. http://doi.org/10.1155/2012/793841





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    Fuera de su consulta, Alejandro disfruta a menudo de su bici, de algunos experimentos culinarios controlados y del chocolate en todas las combinaciones y temperaturas posibles.

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